Las startups están de moda. Y con ellas, el debate de si verdaderamente estamos ante emprendedores con talento y vocación o simplemente en pleno apogeo de la cultura del pelotazo.

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El progreso de las startups en España durante los últimos cinco años ha ido a velocidad de crucero, con cada vez más proyectos que levantan financiación o consiguen éxitos sonados, con emprendedores que logran introducirse en el círculo virtuoso del reconocimiento profesional como fundadores de startups. No obstante, a nivel de calle parece que suena a cultura del pelotazo, pero, ¿es realmente así?

España lejos de Estados Unidos

Seguro que nos suenan nombres de empresas como Wallapop, Jobandtalent, CartoDB o La Nevera Roja, pero detrás de cada una de estas empresas españolas hay una historia, que si simplemente la reducimos a las noticias conocidas de ventas, adquisiciones o rondas de inversión, nos impediría entender el fenómeno que sucede en nuestro país. Para comprenderlo mejor, hemos hablado con varios fundadores y CEOs de startups españolas.

Realmente, el ecosistema español poco a poco va adquiriendo cierta madurez, pero todavía está lejos de la solidez del americano que nos lleva muchos años de ventaja, tal como nos comenta Mauricio Anachure, CEO de la startup fintech FiBanx, “el concepto startup lo inventaron los americanos en primera instancia, existiendo actualmente grandes diferencias en la experiencia y recursos con los que suele contar una startup española que son sustancialmente inferiores

Sobre esta distancia evidente entre ambos países, el propio Mauricio explica que “la diferencia se debe principalmente al poco recorrido que lleva este sector, la poca información que se comparte; solo sabemos que el 90% fracasan, y a partir de ahí es muy difícil encontrar información oficial

La desventaja de nuestro ecosistema emprendedor se traduce en todo: normativa, inversores, los importes de las rondas de inversión y una cultura emprendedora algo distinta, siendo “la diferencia más importante la actitud hacia el fracaso, y quizás también eso es la razón principal del acceso a financiación“, tal y como afirma Robert Strobl, Co-Fundador de Digital Samba.

Las startups españolas y las americanas

Parte del fenómeno y del recorrido que nos queda por hacer lo podemos entender a través de las diferencias entre las startups americanas y las españolas, a lo que Luis Gosálvez , abogado y socio director de Metricson, bajo su experiencia, reconoce que “está en la ambición y la visión necesaria para crear empresas y proyectos globales. Aquí hablamos de internacionalizar negocios, de llevarlas fuera de nuestras fronteras, cuando cualquier startup debería ser global desde su concepción“.

Los americanos quizá ya tengan todo el concepto del pelotazo y lo que pueda implicar superado y asimilado. Y es que “una diferencia importante entre las startups españolas y las americanas recae en la agresividad. Aquí la competencia es constructiva y observas a tus competidores para mejorar. En cambio, en Estados Unidos es una competición constante donde el objetivo no es mejorar, sino acaparar la cuota de mercado para deshacerte de tu competidores“, nos desvela Hugo Miranda, CEO de KeyANDCloud.

Es habitual que estas reglas de mercado den lugar a muchas adquisiciones como estrategia de crecimiento o para simplemente captar el talento de los fundadores, cosa a la que la opinión publica en España no está habituada.

En este sentido, continúa Hugo Miranda, “España aún es un territorio hostil para este tipo de emprendimiento, las instituciones no han entendido aún cómo se mueve el mercado y es muy difícil encontrar apoyo para iniciar nuevos proyectos. En cambio, en Estados Unidos es muy diferente, los fracasos son oportunidades, y las oportunidades son éxitos“.

Spain is different

El potencial de España para ser cuna de muchas y valiosas startups parece intacto, tal y como nos recuerda Lavin Luis, CEO de MeteorDesk, ya que “tenemos tanto talento en España como en cualquier otro país del mundo, y algo que nos diferencia muy bien es la calidad de vida que tenemos aquí, entre otras muchas ventajas que podrían favorecer el gen emprendedor“.

Lo que sí está claro es que uno de los problemas españoles, ya no solo para las startups sino en general para cualquier emprendedor, son las cargas administrativas y burocráticas habituales, ya que, tal y como reconoce el propio Lavin Luis, “el problema es que cuando intentamos crear algo comenzamos a contracorriente a causa de los asfixiantes impuestos y burocracia de nuestro sistema

Igualmente, prosigue Lavin Luis, España está perfectamente posicionada para ser una potencia mundial apuntando hacia un nicho de mercado importante, contándonos que “la mayoría de ideas han intentado crearse en inglés, tenemos la gran ventaja de hablar castellano y poder apuntar a un mercado hispanohablante de más de 500 millones de personas“.

¿Es justo hablar de los pelotazos en las startups españolas?

Seguro que hay casos y casos, pero parece que no es justo hablar de pelotazos, aunque antes es mejor tratar de entender como algo peyorativo como esto en Estados Unidos no es percibido así, tal y como nos describe Robert Strobl, Co-Fundador de Digital Samba, donde “grupos de inversores e incubadoras como Y-Combinator en Silicon Valley tienen calculado este altísimo nivel de riesgo del fracaso y saben quecon un pelotazo van a poder recuperar pérdidas de las startups que no consiguieron crecer lo suficiente“.

Centrándonos en lo que pasa en España, es fácil quedarnos con la sensación que se desprende de muchas noticias que afloran en el sector de las startups, sobre todo de valoración de empresas, rondas de financiación o exits descritos con cifras de un montón de ceros, pero, tal y como nos aclara Luis Gosálvez , abogado y socio director de Metricson, despacho especializado en M&A, privacidad y compliance, la realidad es bien distinta, ya que “muchos emprendedores creen que conseguir una ronda de inversión enorme, con una valoración altísima de sus proyectos, es un pelotazo. No pueden estar más equivocados. Levantar una gran ronda sólo hace que tu porcentaje en la empresa se reduzca, que asumas más obligaciones y que haya más gente controlando tu trabajo“.

Prosigue el abogado, bajo la experiencia de trabajar codo a codo con muchas empresas de tecnología e Internet que “cada año participamos en más de cuarenta rondas de inversión y ayudamos a mover decenas de millones de euros, pero nunca hemos visto un pelotazo. Hay compañías que saben leer el mercado y llevar su negocio por un camino que les convierten en interesantes para un determinado comprador, o que simplemente generan el ruido necesario para que los usuarios y los inversores se fijen en ellos y decidan apoyarles, pero una buena venta no tiene por qué ser un pelotazo“.

Nos recalca Luis Gosálbez que hay que entender que “el porcentaje de empresas que se convierten en negocios globales con posibilidades de acceder a grandes fuentes de financiación y venderse o salir a bolsa es residual, casi una singularidad, y rara vez son pelotazos, sino una mezcla proporcional de esfuerzo, momentum, experiencia, capacidad de atracción del equipo fundador y un poco de suerte, claro“.

Por tanto, no parece justo generalizar. ya que “hablar de pelotazos es una forma de desvalorizar el trabajo de mucha gente que dedica años, incluso décadas a construir negocios y productos con esfuerzo e inversión, propia y ajena“, tal y como concluye el propio Gosálbez.

 

Fuente: BBVA

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